Nov 29 2009
El hijo único
Cuando mi hermana decidió tener a su segunda hija, por planificación familiar y no por embarazo fortuito, mi papá le dijo que hoy en día más de un hijo era una incultura. Expresión que me llamó tremendamente la atención, pero al mismo tiempo me hizo reflexionar sobre el tema del #hijo único. El por qué, las ventajas y desventajas y todo lo que el tema trae a colación.
En mi caso tuve una sola hija, pero la razón que me asistió en esa determinación para nada tiene que ver con la generalidad de las causas de la decisión de tener un hijo único, y será tema de otro post: Ser gemela.
Hace 30 años si le preguntaba a una pareja cuántos hijos quería tener, las respuestas más habituales eran: “los que Dios quiera” o “los que vengan”. Tres décadas después, la mayoría de los futuros padres considera que “con uno basta”, aunque también hay quien se atreve a ir por la “parejita”.
El ritmo de la vida moderna, el gasto que supone la manutención de cada hijo o la decisión de muchas parejas de retrasar el momento de tener hijos, están provocando un aumento de lo que podríamos llamar la “moda del hijo único”.
En la sociedad actual, uno de cada cinco hogares lo componen parejas sin hijos, seguido de las familias formadas por una pareja y un hijo. Por el contrario, las parejas que tienen tres hijos apenas rozan el 4%.
Las causas de este encogimiento familiar y de la supremacía del hijo único hay que buscarlas en un ritmo de vida que apenas deja tiempo para compatibilizar familia y trabajo, una tardía maternidad, los matrimonios que se rompen cada vez más pronto y los gastos que implica tener un hijo.
Todo ello ha contribuido a que los hijos únicos hayan dejado de ser una rareza desde el punto de vista sociológico.
HIJO ÚNICO: RIESGOS Y VENTAJAS
El concepto del “hijo único” ha cambiado. Anteriormente se concebía a estos niños como “hijos consentidos, egoístas, caprichosos, solitarios, introvertidos y hasta anormales”, pero los últimos estudios han desvirtuado estas creencias.
Se ha comprobado que el tipo de educación que reciben de parte de sus padres y el ambiente al que son expuestos, determina en gran medida su forma de ser, de comportarse y de relacionarse.
Y son los padres los que debemos vigilar el no exagerar algunos comportamientos o algunas reacciones para evitar esas actitudes tópicas que, erróneamente, se han asociado al hijo único.
El riesgo más común es que esa atención exclusiva que podemos prestarle a nuestro hijo se transforme en una actitud sobreprotectora. Hay muchas maneras de evitarlo.
¿Quién de nosotros no ha escuchado alguna vez algún comentario respecto al hijo único tipo “pobrecito, se va a aburrir” o “los hijos únicos ’salen’ mimados” (o egoístas, o mandones, o engreídos?
Que no te asusten. La educación de un solo hijo, como la educación de dos hermanos o de una familia numerosa, tiene sus pros y sus contras, sus riesgos y sus ventajas.
Ser hijo único tiene riesgos, pero también tiene ventajas. Antes se enfatizaban las desventajas, pero los últimos estudios proporcionan datos positivos, veamos algunos de ellos:
• Alta autoestima y seguridad. Como el hijo único crece siendo el centro de atención de sus padres y estos aplauden y elogian cada uno de sus logros, el niño tiende a crecer con una autoestima elevada y con mayor seguridad, producto de la relación que mantiene con sus progenitores, con quienes establece una profunda relación de amistad.
• Creatividad. El hecho de permanecer más tiempo a solas, permite que eche a volar su imaginación y capacidad creativa. Recurre a los amigos imaginarios y es capaz de inventar juegos y actividades en las que puede entretenerse sólo.
• Madurez. Generalmente los hijos únicos tienden a madurar más rápido emocional e intelectualmente por el trato constante que mantienen con “el mundo adulto”. Su desarrollo lingüístico también es notable desde muy pequeños.
• Mayor capacidad intelectual y liderazgo. Algunas investigaciones muestran que los hijos únicos tienden a ser magníficos estudiantes y personas que destacan en el ámbito laboral, producto de la atención y la estimulación que se les ha prodigado. Con facilidad se convierten en líderes de grupo, pues su adelantada madurez les hace gozar de popularidad entre los demás niños de su edad. Esto indica que pueden trabajar en equipo.
• Generosidad y amistad. Antes se creía que el hijo único era egoísta, por tener todo sólo para él, pero ese concepto ha cambiado con el tiempo. Se ha descubierto que al estar satisfecho con todo lo que tiene, comparte con facilidad con otras personas. También se sabe que al no tener rivalidad fraternal, no desarrolla el espíritu de competencia, y esto le hace mostrarse más colaborador y amigable con otros niños.
Ahora bien, tener o no tener hermanos es una circunstancia aleatoria no es determinante como factor educativo.
